27 noviembre 2017

A una hora de Cádiz

Publicado por Rafael Rodríguez Arranz

En una nueva ocasión hemos tenido el privilegio de ser invitados a participar en la última edición del programa ‘A una hora de Cádiz’ que organiza la Red Guadalinfo con el patrocinio de firmas comerciales y el apoyo de las diputaciones provinciales, y que en esta ocasión, y como su nombre indica, se ha realizado en la provincia de Cádiz, concretamente en la zona del interior, donde hemos podido conocer su cultura, patrimonio y disfrutar de su gastronomía.

Esta actividad que organiza la Red Guadalinfo consiste en la organización de un blogtrip por una ruta cultural y gastronómica a la que se invita a periodistas, bloggers de viajes e influencers a los que se les muestra el valor del destino turístico de la zona con el ánimo de promocionarla, ya que por su cercanía a la capital de la provincia (a una hora) puede ser un atractivo para visitarla, además de las actividades clásicas de cualquier zona turística. Así pues, la provincia de Cádiz es mundialmente conocida por su costa, sus maravillosas playas, su historia e importancia en la época colonial, y por aspectos de su cultura como la gastronomía y el carnaval. Pero Cádiz también tiene otros atractivos en su interior, como la Sierra de Grazalema, los pueblos blancos, las dehesas y como no, los formidables vinos de Jerez. Así hemos realizado esta experiencia ‘A una hora de Cádiz’ y puedo dar fe de que es un destino a considerar.

Para la realización del evento hemos contado con el patrocinio de la Diputación de Cádiz, así como firmas como Booking que ha facilitado los alojamientos de los asistentes en hoteles de la zona, y Tysa Ford e Inauto Citröen que han aportado los vehículos utilizados en los desplazamientos, conducidos por los propios participantes y que nos han permitido admirar las virtudes de los diferentes modelos aportados. Cruzcampo y Cocacola también han colaborado en esta edición de ‘A una hora de Cádiz’.

Nuestro viaje comienza en Jerez de la Frontera, ciudad más importante de la provincia de Cádiz por su tamaño e importancia económica, famosa mundialmente por tres elementos que la proyectan como destino peculiar y que son el vino, el flamenco y los caballos. Jerez disfruta de un enclave privilegiado en la provincia, dada su proximidad a la costa y las conexiones con el resto de las capitales andaluzas. La organización recibió a los participantes en el hotel Exe Guadalete donde se procedió a la acreditación y entrega de material informativo de la ruta. Cabe destacar en esta edición, una vez más, la excelente labor de los organizadores, encabezados por David García, que junto con su equipo han realizado un trabajo ejemplar en todos los aspectos.

El viernes 17 una vez realizada la acreditación y alojamiento en el hotel, partimos a visitar Jerez en una ruta guiada a pie en la que conocer su casco histórico y principales monumentos. En nuestro paseo apreciamos el Monumento al Enganche de Jerez de la Frontera, que es una importante obra de conjunto escultórico que se encuentra situada en la emblemática plaza del Mamelón, uno de los espacios abiertos más bellos de Jerez, y que rinde homenaje al caballo que tanta fama ha dado al lugar.

Visitamos seguidamente los Claustros de Santo Domingo, que son del s. XIII y que originariamente estaban vinculados a la Iglesia de Santo Domingo, pasando a uso civil tras la desamortización de Mendizábal, y que en la actualidad se dedican a espacios para la celebración de actividades culturales. En nuestro caso tuvimos la oportunidad de visitar una exposición de arte popular que hizo las delicias de los asistentes.

 

Continuamos visitando el casco histórico que tiene una gran animación comercial y hostelera, conociendo la Catedral, el Ayuntamiento y la famosa plaza del Arenal.

   

 

Desde esta, acudimos al Alcázar y su muralla para finalizar la visita en las inmediaciones de la bodega de Gonzalez Byass, donde se celebraría la cena, y donde pudimos presentar nuestros respetos al famoso Tío Pepe, en la escultura que le rinde homenaje y que fue erigida por la bodega como reconocimiento a la labor del tío del fundador de la misma, además de haber dado nombre a un fino de fama internacional.

La visita a la bodega es un paseo guiado que incluye visita a la viña en tren, Ruta del Brandy, tonelería, alambiques, Ruta del Vino, el,lugar de los alegres ratoncillos de Jerez, degustación de vinos y como no, si lo desean pueden comprar productos en la tienda Tío Pepe. Pudimos apreciar las diferentes edificaciones y ver las diferentes bodegas donde se elaboran las diferentes especialidades.

   
   
   
   

 

La cena, ofrecida en la misma bodega, consistió en diferentes aperitivos y quesos armonizados con los prestigiosos vinos de la firma y posteriormente en el comedor degustamos una crema de puerros con brandada de bacalao, solomillo del valle relleno de setas, y yema tostada sobre mousse de chocolate, maridados con blanco Viñas del Vero Macabeo Chardonay 2016, Tinto Beronia crianza 2014 y PX Néctar D.O. Jerez, respectivamente.

Tras pasar la noche en Jerez, el sábado viajamos a la segunda etapa de nuestro viaje en ‘A una hora de Cádiz’. Arcos de la frontera es una de las puertas de entrada a la ruta de los Pueblos Blancos , que tanto prestigio a dado a la zona. Circulando por sus estrechas calles coronamos su cumbre aparcando en la explanada del parador y contemplando el maravilloso paisaje desde el mirador, donde nos recibieron las autoridades locales y que fue punto de partida de nuestra visita a pie por la localidad.

 
 
   
   

 

En Arcos visitamos la Iglesia de Santa María y la de San Francisco de Asís, que rivalizan desde antiguo en esta bella localidad. El patrimonio artístico de Arcos es espectacular. No solamente en sus iglesias sino también en los diferentes edificios civiles de la localidad. En los religiosos destaca también el convento de la Encarnación, dedicado actualmente a museo y que merece la pena visitar recorriendo sus calles en un paseo inolvidable.

   
   
   
   
   

 

De Arcos nos trasladamos a Bornos, localidad enclavada en un paraje paradisíaco junto al embalse del mismo nombre. Tras dejar los vehículos en la plaza del ayuntamiento, con su magnífico edificio, fuimos recibidos por las autoridades en las dependencias del Palacio de los Ribera, y disfrutamos de una actuación carnavalesca de La Charanga del Peralta, grupo local que conserva esta tradición tan arraigada en Bornos. Tras el espectáculo comenzamos una visita al palacio donde contemplamos las espectaculares vistas del entorno desde su mirador, sobre todo del embalse de Bornos, así como sus magníficos jardines renacentistas y el pósito aledaño. Las instalaciones se utilizan actualmente como museo, centro de interpretación y galería de exposiciones, destacando la excelente conservación de los mismos gracias al esfuerzo de las instituciones.

   
   
   

 

Desde el palacio nos trasladamos a conocer el convento del Corpus, edificación que en origen iba a dedicarse a asilo y casa de acogida para las clases desfavorecidas y que terminó como convento dado el tamaño del edificio, situando la casa de acogida en una edificación anexa. En la actualidad este espacio alberga el instituto de enseñanza secundaria de la localidad y que recibe alumnos de toda la comarca.

Finalizado nuestro recorrido, los diversos grupos de viajeros nos dividimos para comer en los diferentes restaurantes de Bornos. En nuestro caso visitamos la Venta el Pinar, en la avenida del Pinar número dos, donde José María Gil Delgado y su familia nos acogieron como si estuviéramos en casa. Familia encantadora con una cocina casera tradicional que destaca por la calidad de sus ingredientes y el cariño puesto en la elaboración de los platos. Nos obsequiaron con unos entrantes de Charcuteria típica de la zona, elaborada en la carnicería de Francisco Sánchez Baizan, con morcilla, chorizo, longaniza y, como no, los famosos chicharrones de la zona. La comida de degustación que nos ofrecieron era realmente espectacular, consistente en callos con garbanzos, revuelto de la casa, carne de ciervo en caldereta, merluza marinera y solomillo a la pimienta, finalizando con unos borrachuelos típicos de Bornos. El Pinar tiene un perfil de Facebook en esta dirección.

   
   
   

 

Dejamos Bornos para trasladarnos a El Bosque, localidad serrana que destaca por su atractivo arquitectónico, conservado y promovido por la administración local. Se encuentra a los pies de la Sierra de Grazalema en la ribera del río Majaceite, y su término municipal está dentro del Parque Natural Sierra de Grazalema y del Parque Natural Los Alcornocales. El río Majaceite cruza la localidad de Noreste a Sureste, desembocando en el embalse de los Hurones y contando con afluentes y manantiales. Forma parte de la Ruta de los pueblos blancos. El Bosque cuenta con una historia que reflejan en una recreación histórica sobre la Guerra de la Independencia, y que hemos tenido la suerte de visitar al coincidir las fechas con la visita. Manolos y Gabachos poblaban las calles de esta bella localidad gaditana aportando tipismo al entorno. Por visitas anteriores recomiendo la visita al centro de visitantes de El Bosque, donde podréis conocer el entorno de la sierra y las características etnográficas de la zona.

   
   

 

Una vez vencido el ejército de Napoleón y con la merienda hecha (si es que quedó sitio tras la comida en El Pinar), nos trasladamos a la localidad de Grazalema, unos de los destinos más bonitos de la ruta de los Pueblos Blancos, pero antes nos tenían reservada una sorpresa. El alcalde de Grazalema, Carlos Javier García y el técnico de turismo Paco Marín nos esperaban en el mirador de El Boyar, un paraje desde donde se observa el grandioso paisaje de la bahía de Cádiz en toda su extensión y desde el que resulta impresionante contemplar la puesta de sol por su orientación al oeste. Para hacer más agradable la espera nos ofrecieron una degustación de quesos de productores locales acompañados de dulce de membrillo y frutos secos, así como un acompañamiento de vino dulce Mérito Cream.

   
   
   

 

En Grazalema fuimos acompañados en un paseo a pie en el que pudimos apreciar su cuidadisima arquitectura tradicional, conservada por las autoridades mediante una estricta norma urbanística que protege la singularidad de esta villa, manteniendo su atractivo para el visitante. Sus calles iluminadas y la noche fría nos trasladaban a un ambiente más propio de un belén tradicional que a un pueblo del sur de España. La fría noche y el entorno propiciaban la siguiente visita, a la fábrica de mantas de Grazalema que dirige Mario Sánchez Coronel y en la que pudimos apreciar la calidad de los productos allí elaborados con lana de ovejas merinas que crían en el entorno gracias a la abundancia de pastos por la extrema pluviometría que allí se registra, y que aporta, además, un caudal de agua abundantísimo para el lavado de la lana, imprescindible en el proceso de fabricación. Puede visitarse en su web… https://www.mantasdegrazalema.com

   
   

 

Grazalema participa en el concurso del pueblo más bonito, y aseguró que tiene muchísimas posibilidades de conseguirlo, ya que conserva el encanto de un lugar donde la calidad de vida prima sobre los usos mercantilistas de la sociedad actual.

Marchamos de Grazalema hacia el siguiente destino, con el pesar de dejar atrás algo tan bello pero con la ilusión de conocer un nuevo lugar. En este caso nuestra ruta nos lleva hasta Ubrique, pueblo artesano dedicado a la industria de la piel y que tiene un origen inmemorial, ya que desde época fenicia ha contado con la presencia de pobladores. Nos alojamos en el hotel Sierra de Ubrique, un establecimiento acogedor con fuerte tradición cazadora, de acuerdo a la decoración que exhibe. Su web es http://www.hotelsierradeubrique.com y podéis reservarlo en Booking.com

Hecho el checking marchamos a cenar en los diferentes restaurantes asignados a los participantes. Visitamos El Tapeo, cervecería regentada por José Antonio Agüera Izquierdo en una de las principales vías de Ubrique, la avenida España. En El Tapeo se sirve una cocina tradicional, de carácter local con recetas bien elaboradas para ofrecer al visitante una oferta atractiva, a precio asequible. Nos ofrecieron una patatas alioli a su estilo, con la patata frita en lugar de cocida, garbanzos con manitas y callos, queso de rulo de cabra con tomate y carrillada iberica en salsa. Podéis visitar el Facebook de El Tapeo aquí.

   
   

 

A la mañana siguiente, y tras el desayuno en el hotel, continuamos nuestro viaje ‘A una hora de Cádiz’ visitando el centro de formación Escuela de Artesanos de la Piel de Ubrique (www.bypiel.com), donde se forma a los alumnos que luego pasan a formar parte de las empresas como trabajadores de este sector tan importante en la localidad, ya que en los talleres y fábricas dedicadas a esta industria se fabrican artículos para firmas internacionales de moda de reconocido prestigio y que confían la producción de los artículos de piel de su marca a esta localidad por la elevada calidad de sus trabajos. Su director, Juan Enrique Gutiérrez nos recibió y explicó la historia de Ubrique en relación con la piel y nos mostró a los alumnos que voluntariamente acudieron el domingo a hacernos una demostración de sus trabajos. Por esta circunstancia, algunos iban acompañados de sus hijos pequeños, quienes manifiestan una afición por este trabajo al jugar en el taller trabajando con la piel. Fuimos obsequiados con unos llaveros recuerdo de la escuela y conocimos los diferentes cursos que se imparten.

   
   
   
   

 

Después de la visita dejamos Ubrique para acudir al último destino de nuestra ruta, en Medina Sidonia. Esta localidad tiene un marcado pasado romano que ha quedado presente en la época actual en forma de museo y calzada romana perfectamente conservada y que permite conocer cómo sería la vida en el siglo III A.C. Esta población se encuentra en un promontorio desde donde se puede divisar la bahía de Cádiz, y tiene una arquitectura típica de los Pueblos Blancos también. Visitamos sus calles y conocimos la muralla del mirador.

   
   
   
   
   

 

En Medina Sidonia comimos en el restaurante Hijo de Simon, en el calle San Juan 8 de la localidad y que es un establecimiento que desde el año 2010 se ha caracterizado por su especialidad en tapas caseras, que son elaboradas de forma artesanal y utilizando los excelentes productos de esta tierra, consiguiendo un auténtico placer en los sentidos. Degustamos un exquisito guiso de choco con garbanzos, rabo de toro estofado, y unos postres de queso con frambuesa y turrón.

   
   

 

Aprovechando la visita compramos unos alfajores típicos de Medina Sidonia en la pastelería Sobrina de las Trejas, que tienen fama más allá de sus fronteras, junto con los amarguillos tradicionales también.

Finalizamos en el ayuntamiento de Medina Sidonia con la presencia de su alcalde Fernando Macías y la Diputada de la Diputación de Cádiz que agradecieron la asistencia de los participantes y entregaron los,premios a los ganadores de los distintos concursos organizados por patrocinadores y organización. Destacar el detalle de MyM Joyeros (www.mymjoyeros.es) que nos obsequiaron a cada participante con un recuerdo en forma de pulsera con motivos propios de las redes sociales.

   
   

 

Nuevamente ha sido una experiencia inolvidable que nos ha permitido conocer una zona de nuestro territorio y poder darla a conocer a un mayor número de personas que seguro quedarán encantadas visitándola. Agradecer a la organización de la Red Guadalinfo y a su coordinador Fernando G. Cumbreras y su equipo por el esfuerzo y trabajo realizado para que estuviéramos siempre atendidos y nos sintiéramos como en casa. Esperamos poder volver a viajar con vosotros…!

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También puedes leer otra crónica a la edición de Córdoba de ‘Auna hora de…’ en este artículo.